La Torre: cuando la vida rompe lo que ya no podía sostenerse
Dentro del tarot hay cartas que muchas personas temen apenas aparecen en una lectura.
Y una de ellas es La Torre.
Su imagen suele mostrar una torre derrumbándose, personas cayendo y una escena de caos. A primera vista parece una carta negativa, dolorosa o incluso destructiva. Y sí… muchas veces representa momentos de crisis, pérdidas inesperadas o cambios que llegan para romper por completo la estabilidad que conocíamos.
Pero con el tiempo entendí algo importante sobre esta carta:
La Torre no aparece para destruirte, aparece para derrumbar aquello que ya no podía sostenerse.
Y creo que todos, en algún momento de nuestra vida, atravesamos nuestra propia Torre.
Mi Torre
Durante 18 años mi vida giró alrededor de una relación, una rutina y un hogar que yo creía que serían para siempre.
Mi mundo estaba construido alrededor de esa persona. Mi círculo social era su familia, mis planes estaban ligados a esa vida y gran parte de quién era yo también se había construido dentro de esa relación.
Hasta que un día, todo se derrumbó.
La separación llegó junto a una traición que rompió muchas cosas dentro de mí. Y no solo perdí una relación; sentí que también perdía mi estabilidad emocional, mi hogar y la vida que había imaginado durante tantos años.
Ahí entendí el verdadero significado de La Torre.
Porque hay momentos donde la vida rompe estructuras que parecían seguras, pero que ya no estaban construidas sobre amor sano, reciprocidad o verdad.
Y aunque desde fuera muchas personas piensan que lo más doloroso es perder a alguien, a veces lo más difícil es sentir que te pierdes a ti misma en medio del proceso.
Hubo momentos donde me sentí sola, vacía y cuestionando completamente mi valor.
Mi amor propio quedó destruido.
Me preguntaba si no había sido suficiente, si merecía ser amada y cómo iba a seguir adelante después de que toda mi vida cambiara tan rápido.
Y aunque muchas veces intentaba verme fuerte por fuera, por dentro me sentía rota.
Lo que me ayudó a reconstruirme
Después de tocar fondo entendí que necesitaba ayuda para sostenerme emocionalmente.
Mis citas semanales con la psicóloga se convirtieron en un espacio seguro donde podía hablar, llorar, entender mis emociones y empezar poco a poco a reconstruirme.
Y al mismo tiempo, las herramientas holísticas que ya hacían parte de mi vida empezaron a acompañarme de una manera muy profunda.
El auto Reiki, las meditaciones y los espacios de conexión espiritual me ayudaron a encontrar calma en medio del caos emocional que estaba viviendo.
No hicieron desaparecer el dolor inmediatamente, pero sí me ayudaron a sobrevivir emocionalmente mientras aprendía a construir una nueva vida.
También tuve que aprender a enfrentar una realidad completamente diferente: convertirme en mamá soltera de un adolescente mientras intentaba reconstruirme a mí misma.
Y aunque hubo días muy difíciles, poco a poco entendí algo importante:
Sanar no significa volver a ser quien eras antes.
A veces sanar significa convertirte en alguien completamente nuevo.
Cuando la Torre cae, también aparece la verdad
Hoy justo hace 3 años de aquel dia, entiendo que La Torre no llega para castigarnos.
Llega para mostrarnos aquello que ya no podía seguir sosteniéndose de la misma manera.
Y aunque atravesarla duele, también puede convertirse en el inicio de una transformación profunda.
Gracias a todo lo que viví, hoy acompaño a otras personas desde un lugar mucho más humano y empático. Porque sé lo que se siente empezar de cero emocionalmente y tratar de reconstruirte mientras el mundo sigue avanzando alrededor tuyo.
Y quizás por eso hoy veo esta carta de una manera completamente diferente.
Ya no la veo como destrucción, la veo como el momento donde una versión de mí tuvo que caer para que otra pudiera nacer.
¿Has vivido alguna vez un momento en tu vida donde todo parecía derrumbarse, pero con el tiempo entendiste que ese cambio era necesario para reconstruirte?
Comentarios
Publicar un comentario