“Cuando empiezas a sanar, también empiezas a perder personas”
Hay momentos en la vida en los que algo dentro de ti cambia para siempre y no porque lo hayas planeado sino porque el dolor te obliga a reconstruirte. A veces sanar comienza después de una pérdida, una decepción o una traición que rompe por completo la vida que imaginabas. Y aunque al principio sentimos que nunca podremos superar algo así, poco a poco empezamos a encontrarnos de nuevo. Yo viví ese proceso. Mi relación terminó después de una infidelidad, la persona con la que compartí tantos años decidió irse y empezar una vida con alguien más. Y aunque por fuera intentaba seguir adelante, por dentro me costó muchísimo soltar el dolor, la tristeza y todo lo que esa historia había significado para mí. Durante mucho tiempo me pregunté por qué había pasado, qué me faltó, qué pude haber hecho diferente. Pero con el tiempo, el trabajo interno y la terapia, entendí algo muy importante: algunas personas llegan a nuestra vida para enseñarnos cuánto somos capaces de soportar y también ...