Cuando ya no eres la misma persona
Hay momentos en la vida en los que miramos hacia atrás y nos cuesta reconocer a la persona que fuimos. No porque queramos renegar de ella, ni porque todo lo que vivimos haya sido un error. Sino porque algo dentro de nosotros cambió, y a veces ese cambio no ocurre de manera bonita. A veces llega después de una pérdida, de una decepción, una ruptura, una etapa que nos obligó a sobrevivir cuando todavía no sabíamos cómo hacerlo. Hay versiones de nosotros que nacieron para atravesar determinados momentos: La que aguantó. La que calló. La que intentó entenderlo todo. La que dio oportunidades una y otra vez. La que se acostumbró a poner a los demás por delante. La que sonreía aunque por dentro estuviera agotada. Y un día, casi sin darnos cuenta, esa versión empieza a quedarse pequeña. Ya no podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera, no queremos determinadas conversaciones, no nos interesa demostrar quiénes somos, ni sentimos la necesidad de quedarnos donde antes nos quedábam...