Rituales de autocuidado: volver a ti también puede ser sencillo
Cuando escuchamos la palabra ritual , quizá imaginamos velas, cristales, incienso, baños de hierbas o algún espacio perfectamente preparado. Y sí, todo eso puede formar parte de un ritual pero no es necesario. Un ritual de autocuidado no necesita ser complicado, costoso ni tener nada de extraordinario. Puede ser una taza de café tomada sin mirar el teléfono, una ducha consciente. Abrir la ventana por la mañana y respirar profundamente. Escribir durante cinco minutos lo que llevas todo el día pensando. Apagar las luces y regalarte unos minutos de silencio. Porque un ritual, en realidad, no es tanto lo que haces como la intención con la que lo haces . Es decirte: “Durante estos minutos, también voy a ocuparme de mí.” Y eso, en medio de la vida cotidiana, puede ser mucho más importante de lo que parece. No necesitas esperar a estar agotada Muchas veces pensamos en cuidarnos cuando ya no podemos más, cuando estamos saturados, llevamos días durmiendo mal, todo nos molesta, cuando sent...