Cómo los ángeles llegaron a mi vida y cambiaron mi camino



A veces la vida pone personas en nuestro camino que llegan para enseñarnos mucho más de lo que imaginábamos.
En mi caso, una de esas personas fue mi exsuegra.
Ella fue quien abrió la puerta de mi camino espiritual y holístico a través de los ángeles, enseñándome desde el amor, la paciencia y mucha luz. 
Y aunque muchas personas ven este tema desde el misticismo, para mí siempre ha sido algo mucho más sencillo y profundo: un espacio de calma, protección y acompañamiento emocional.
Desde muy joven, los ángeles siempre me llamaron mucho la atención, era un tema que despertaba mi curiosidad y me hacía sentir cómoda, como si hubiera algo familiar y reconfortante en ellos. Siempre me gustó intentar ver más allá, aprender y entender más sobre su significado y su energía.
En aquella época yo estaba lejos de mi familia, y conectar con los ángeles se convirtió en una manera de sentirme acompañada, me daban tranquilidad, seguridad y una sensación de protección que ayudaba a llenar un poco el vacío emocional que produce estar lejos de las personas que amas.

 

El inicio de mi camino espiritual

Antes de empezar con oráculos angelicales o cualquier terapia, primero sentí la necesidad de aprender más profundamente sobre los ángeles. Quería entender, estudiar y conectar de verdad con ese mundo que tanto me transmitía paz.

Y todo comenzó a darse de una manera muy natural.

No fue algo que planeé de golpe ni un camino que apareciera de un día para otro, poco a poco, mientras hacía meditaciones con ángeles y seguía aprendiendo, empezaron a llegar nuevas inquietudes y nuevos aprendizajes.

Primero apareció el interés por el Reiki, después, los Registros Akáshicos, más adelante, el Tarot Terapéutico. Cada herramienta llegó en el momento adecuado, como si el camino se fuera mostrando paso a paso.

Nunca sentí que tuviera que forzarlo simplemente fue fluyendo.

Y mirando hacia atrás, entiendo que cada aprendizaje fue preparándome para lo que hoy hago con tanto amor.

Aprender desde la experiencia y la observación

Gran parte de lo que soy hoy como terapeuta también nació de observar.

Gracias a todo lo que aprendí de mi exsuegra y mentora Martha Lucía Flórez, y gracias a la generosidad con la que compartía su conocimiento, pude aprender muchísimo no solo desde la teoría, sino también viendo cómo acompañaba a las personas en sus consultas.

Muchas veces tuve la oportunidad de verla trabajar, incluso cuando yo misma acudía a ella buscando orientación. Y creo que eso dejó una huella muy importante en mí.

Su manera de tratar a las personas, la empatía, la calma y la luz con la que guiaba cada consulta influyeron profundamente en la terapeuta que soy hoy.

Porque más allá de las herramientas espirituales, entendí que acompañar a alguien también requiere humanidad, escucha y amor.

Agradecer también es parte del camino

A veces olvidamos reconocer a las personas que sembraron las primeras semillas en nuestra vida.

Y hoy quería agradecerle a Martha Lucía Flórez por haber sido parte tan importante de los cimientos de mi camino espiritual y de mi trabajo actual.

Muchas de las herramientas que hoy comparto con otras personas comenzaron allí: en enseñanzas entregadas con paciencia, cariño y mucha luz.

Y aunque cada persona después crea su propio camino, nunca olvido de dónde comenzaron mis primeros pasos.

Hoy entiendo que agradecer también es sanar.

Reconocer a las personas que iluminaron partes de nuestro camino es una forma de honrar todo lo aprendido.
Y  la abundancia también empieza ahí: en valorar con amor lo que un día alguien compartió contigo

No sé si los ángeles llegan con alas, a veces creo que llegan en forma de personas que iluminan caminos que antes no podíamos ver. 

¿Ha existido alguna persona que haya cambiado tu manera de ver la vida o te haya guiado en un momento importante de tu camino?

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