lunes, 19 de mayo de 2014

ARCÁNGEL ZADQUIEL

Los Arcángeles están cerca y siempre lo han estado. Es hora de mirar el cielo, sea de día o de noche, ellos están allí, entre las nubes o en las estrellas, sus espíritus brillan reflejando la luz divina. Orar a Dios es una perfecta manera de conocer a los ángeles.

ARCÁNGEL ZADQUIEL


Su nombre significa: “Fuego de Dios “o “Justicia Divina”.

Día de la semana: Sábado.

Color: Violeta.

Rayo: Sexto.

Chakra: Segundo.

¿Quién es el Arcángel Zadquiel?

A Zadquiel casi siempre se lo retrata con ropas moradas o violetas. Aquello representa su asociación con la Llama Violeta y por ende simboliza la transmutación y todo lo que es inherente a la Llama Violeta; representa su vínculo con lo ceremonial y con el perdón, ya que el púrpura es el color de la penitencia y, en una perspectiva religiosa, la penitencia comporta el perdón pues solo hace penitencia quien ha sido perdonado o está buscando ser perdonado.
La cruz que suele portar puede interpretarse de dos formas. En la primera, es la cruz de Cristo y representa el perdón divino, ya que teológicamente es ese el significado primordial de la crucifixión. En la segunda, representa la apertura del hombre a la energía divina, ya que se la puede interpretar como un hombre que, con los brazos abiertos, está recibiendo la energía de su Creador, la cual circula en el centro de los cuatro elementos (cada una de las extremidades de la cruz), siendo cada elemento un aspecto del espíritu humano.

Por último está la copa y puede interpretarse de las siguientes maneras. En la primera, es el elixir de la vida eterna y por tanto una exhortación a buscar la unión con Dios para alcanzar dicha plenitud. En la segunda, es el cáliz de la misa, cáliz que alude a la transubstanciación y por tanto, en una perspectiva esotérica, a la transmutación (pues la transubstanciación es un tipo de transmutación).
Él es uno de los siete grandes arcángeles y uno de los llamados “Ángeles de la Presencia” (los ángeles que están en presencia de Dios), además de uno de los nueve Regentes del Paraíso según ciertas fuentes. El nombre “Zadquiel” significa “Justicia de Dios”. La Cábala asocia a éste arcángel con la sefirot (emanación divina correspondiente a uno de los 10 aspectos esenciales de Dios) Jesed, sefirot que expresa la Piedad-Compasión-Misericordia, o bien la Bondad entendida básicamente en base a las fuerzas anteriores. De allí que se le haya dado los siguientes títulos: Ángel de la Misericordia, Ángel del Perdón, Ángel de la Compasión, Ángel de la Transmutación, Ángel de la Liberación, Ángel de la Memoria, Ángel del Recuerdo, Ángel de la Magia, Ángel de la Alquimia, entre otros.
Él es el Arcángel de la Piedad dentro de la tradición judía. Por eso, en la metafísica esotérica se lo ha considerado el Arcángel de la Llama Violeta, asociándolo así al perdón, la liberación y la transmutación que aquella representa. Ciertos ocultistas ven en Zadquiel al arcángel que lleva los registros del karma, de cuyo peso intenta librar a los humanos infundiéndoles el don de perdonar.
Primeramente y en un contexto de sincretismo religioso propio del esoterismo, Zadquiel aparecería como una especie de guardián del karma, debido esto a que se cree que él custodia los archivos de las vidas pasadas de la gente y los archivos del karma tanto de cada individuo como de cada grupo humano; pero, a la par de esta labor de registro kármico, él intentaría disolver las cargas kármicas de la gente a través de una influencia espiritual dirigida a la liberación del perdón.
Para los metafísicos, la función primordial de Zadquiel sería la de dirigir a los Ángeles Violetas y a los Ángeles Ceremoniales; y, principalmente, ejercer una labor de transmutación energética a través de la propagación y ministración de la Llama Violeta.
En cuanto a sus virtudes o cualidades, estas son: libertad, compasión, misericordia, piedad, bondad, transmutación, transformación.
Los dones espirituales que nos puede otorgar son estos: liberación espiritual, capacidad de perdonar, compasión y misericordia, saneamiento de experiencias y recuerdos dolorosos, disolución de energías negativas que se han anclado en nosotros, transmutación y consecuente evolución espiritual, alegría, tolerancia y eliminación del pesimismo y el sentimiento de derrota, impotencia y desesperanza.
Es a él a quien debemos acudir cuando no podemos encontrar esa libertad interior que día a día nos arrebata el vacío inherente al condicionante orden del mundo, o bien cuando somos nosotros mismos los que, guardando rencores y odios, nos oponemos al despertar de nuestra libertad interior. Así mismo, podemos orarle si deseamos librarnos del negativismo o acelerar nuestra evolución espiritual.

Invocación

Vela: Violeta.

En nombre de la Divina Presencia ¡YO SOY! que hay en nosotros, y con la fuerza magnética del Fuego Sagrado que reside en nuestros corazones, apelamos a ti, poderoso Arcángel Zadquiel: enciende cada célula de nuestro cerebro, de nuestros cuatro cuerpos inferiores, de nuestras auras, chacras y conciencias con la Llama Violeta, traspasándonos  con sus flameantes y purificadores rayos, liberándonos de todas las  limitaciones y dificultades que están ocultas y constituyen obstáculos  en nuestro camino hacia La Luz; transformad todo en pureza, libertad y perfección. Os lo agradecemos.



Astrid López Calderón

Estudiante de Angelología

                                          


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