Cuando la vida te invita a hacer una pausa
No siempre elegimos detenernos. La mayoría de las veces es la propia vida la que nos dice: "Ahora, respira." Y aunque al principio nos resistimos, porque sentimos que tenemos demasiado por hacer, con el tiempo comprendemos que esas pausas también forman parte del camino. Hace unas semanas viví una de ellas. No estaba planeada, surgió de forma inesperada y decidí decirle sí a la experiencia. Ese sí me llevó hasta Marrakech, una ciudad que despertó todos mis sentidos, sus calles, sus colores, el aroma de las especias, la calidez de su gente, todo era diferente a lo que conocía. Y precisamente por eso, me permitió mirar la vida desde otra perspectiva. Después regresé a España, el país donde nací. Volver a caminar por lugares llenos de recuerdos fue como abrazar una parte de mí que siempre ha estado ahí. Me di cuenta de que, por mucho que viajemos o cambiemos, nuestras raíces siguen acompañándonos y, de vez en cuando, también necesitan ser abrazadas. Entonces comprendí al...