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Mostrando entradas de agosto, 2026

Cuando la tierra se mueve, también se mueve todo por dentro

 He estado ausente durante estas dos semanas y hoy quiero contaros por qué. El 10 de agosto, a las 7:34 de la mañana, Colombia vivió un terremoto que nos sacudió mucho más allá de lo físico, yo vivo en una de las ciudades mas afectadas, mi querida Pereira. Yo estaba sola en casa cuando comenzó, sonó la alerta sísmica y, en cuestión de segundos, todo cambió. El ruido, el movimiento, las cosas cayendo, los gritos, la sensación de que la casa podía no resistir. Y ese pensamiento que aparece cuando el miedo es tan grande que no da tiempo a racionalizar nada: “¿este es el fin?” En esos momentos no piensas con claridad, reaccionas. Buscas a tus seres queridos, la angustia, el miedo, intentas protegerte y entender qué está pasando. Y cuando finalmente el movimiento termina, descubres algo que quizá nadie te explica: el terremoto puede haber terminado, pero tu cuerpo todavía no lo sabe. Después vino la preocupación porque no sabía nada de mis hijos, la falta de comunicación,todo estaba caí...

Cuando la vida te invita a hacer una pausa

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  No siempre elegimos detenernos. La mayoría de las veces es la propia vida la que nos dice: "Ahora, respira." Y aunque al principio nos resistimos, porque sentimos que tenemos demasiado por hacer, con el tiempo comprendemos que esas pausas también forman parte del camino. Hace unas semanas viví una de ellas. No estaba planeada, surgió de forma inesperada y decidí decirle sí a la experiencia.  Ese sí me llevó hasta Marrakech, una ciudad que despertó todos mis sentidos, sus calles, sus colores, el aroma de las especias, la calidez de su gente, todo era diferente a lo que conocía. Y precisamente por eso, me permitió mirar la vida desde otra perspectiva. Después regresé a España, el país donde nací. Volver a caminar por lugares llenos de recuerdos fue como abrazar una parte de mí que siempre ha estado ahí.  Me di cuenta de que, por mucho que viajemos o cambiemos, nuestras raíces siguen acompañándonos y, de vez en cuando, también necesitan ser abrazadas. Entonces comprendí al...